El marco geológico gallego es sencillo y antiguo, complejo y moderno a la vez: existe un dominio abrumador de rocas ácidas (con granitos y esquistos); una pequeña representación de rocas básicas y ultrabásicas; y una mínima de rocas calizas. Todas de una gran antigüedad e incluso, en algunas zonas de Cabo Ortegal, de las más antiguas de Europa.
Esta aparente simplicidad se vio alterada cuando las placas africanas dieron origen a la tectónica alpina y quebraron los viejos zócalos del noroeste ibérico en mil bloques. Sin ellos, el paisaje gallego sería plano y desgastado por una erosión de cientos de millones de años y no con los rasgos juveniles de nuestros valles fluviales.
En este contexto, las acumulaciones de minerales con interés para el hombre nunca faltaron: hierro, cobre, estaño, oro... La minería fue una actividad permanente y característica de muchas zonas de Galicia (tierras del Sil, de O Courel, de Santa Comba, de O Barco de Valdeorras).
La reciente sensibilidad ambiental pone de nuevo de actualidad la Geología gallega. Por una parte, muchas de sus antiguas explotaciones contaminaban las aguas subterráneas y superficiales; por otra, los cortes y canteras rompían la armonía del paisaje. En unos y otros casos hubo que poner al día medidas de conservación del medio ambiente. Al mismo tiempo, los residuos que la agricultura, la industria y las ciudades generaban buscaron en el suelo y las rocas su último lugar de destino, por lo que fue necesario ordenar y regular, también, estas actividades.
Junto a estos temas, a lo largo de este volumen de más de 600 páginas se tratan la Paleontología, la Mineralogía, la Petrología, la Geología Marina o la Geología Ambiental, así como la Historia de las Ciencias Naturales en Galicia y las Colecciones de Historia Natural existentes en nuestra Comunidad.
Tomo XXXVI - Historia Natural. Geología
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