Pablo Pineda, un océano de palabras sobre los niños con capacidades especiales

[vc_row css=\”.vc_custom_1442846960462{padding: 0px !important;}\”][vc_column][vc_column_text]Pie de Foto/Créditos:  Pablo Pineda, con su libro, en los instantes previos a la presentación celebrada en el Rectorado de la UMA/A. Pastor [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=\”1/4\”][vc_column_text]

Martes, 30 de Junio de 2015

CRISTOBAL G. MONTILLA | Publicado en El Mundo

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  • \”Si nos hicieran como en \’La Voz\’, se dieran la vuelta y sintieran cómo somos por dentro, se acabarían muchos de los prejuicios\”, aseguró el primer diplomado universitario de Europa con síndrome de Down

  • \”Hay que intentar que la Universidad cambie sus métodos\”, dijo también durante la presentación de su libro \’Niños con capacidades especiales. Manual para padres\’

La luchada oratoria de Pablo Pineda es de esos océanos de palabras que calan en los demás con una energía natural. Sus deseos, entonados con el ímpetu de las proclamas sinceras y necesarias, cargan las pilas de quien le escucha por mucho que soplen vientos de pesimismo. Y hasta le insuflan un chute de acción a quien sale de la presentación de su libro \’Niños con capacidades especiales. Manual para padres\’, por mucho que en este junio que agoniza los termómetros que esperan en la calle acaricien los 40 grados.

Al oírlo hablar en voz alta, con el volumen de un entusiasta que le da una y otra vez gracias al aire que respira, estalla la certeza de que Pablo Pineda ha escrito este puñado de páginas, como todos los renglones de su vida, con el alma. Desde dentro y de frente. \”No quise dejar nada en el tintero, había que tocar todos los aspectos de lo que son los niños con capacidades especiales\”, aseguró el malagueño al referirse a este volumen, recién publicado por Hércules de Ediciones, que no sólo ha escrito para las familias de personas con discapacidad, sino \”para todo el mundo, para que reflexionen más de uno y más de dos\”.

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\”Lo digo todo muy directo en todos los capítulos, y se trata desde ese mito de este país que es la sexualidad, a la independencia o a la inserción laboral, que es algo muy importante, porque el trabajo dignifica al hombre y es lo que le da autoestima\”, añadió Pablo Pineda, que se dedica a trabajar esta cuestión en la Fundación Adecco, durante un acto celebrado este lunes en el Rectorado de la Universidad de Málaga.

Lejos de agarrarse a la diplomacia facilona que sugería un escenario como éste, o de regodearse en que fue el primer diplomado universitario europeo con síndrome de Down, Pablo Pineda puso el acento en las trabas, como las que el mismo sufrió, que pone en el camino de las personas con capacidades especiales el propio sistema universitario: \”Una de las llaves principales para que tengamos un futuro es la Universidad, pero sigue siendo muy reticente a estos temas. Hasta hace 20 años, ningún síndrome de Down había estado en una Universidad. Hasta ese 22 de octubre de 1995 en el que entré yo. Dicen que fue un hito. Y claro que lo fue, por fin había un síndrome de Down en una institución tan elitista y de potentados. Tenemos que demostrarle a estas instituciones que somos capaces de estudiar una carrera como una persona más\”.

En esta línea, y con el lógico sonrojo de las autoridades universitarias que estaban a escasos metros de la esquina de la mesa en la que fue sentado él, Pablo Pineda le reclamó a la Universidad \”que cambie sus métodos y sus estrategias de aprendizaje, porque cuando alguien sale de ella y se ve en la calle, no sabe qué hacer\”. \”Las clases son muy teóricas, tan pesadas, tan sesudas, aquí falta práctica\”, apuntó Pineda, quien tras diplomarse en Magisterio se embarcó en la licenciatura de Psicopedagogía, a la que se ha entregado en los últimos tiempos.

En su llamamiento para que la inserción laboral de las personas con discapacidad sea real, también transitó por \”esos test de inteligencia que tanto daño nos han hecho\” y abordó uno a uno los principales estamentos de la sociedad: \”Los políticos que gobiernan deben ser garantes de los derechos de las personas con capacidades especiales y vigilar que las empresas cumplan la ley; las empresas deben perder el miedo y ver que podemos aportar mucho a ellas, y también los trabajadores deben vernos como una persona más; son también muy importantes las fundaciones como en la que yo trabajo, nuestras familias o los medios de comunicación, y nosotros mismos también tenemos que darnos cuentas de lo que valemos\”, aseguró Pablo Pineda.

\”Estamos acostumbrados a que se nos asocie a las dificultades, a que se nos vea por lo que no sabemos hacer más que por lo que sabemos hacer y esto tiene que cambiar; yo siempre soy optimista y positivo, siempre le veo soluciones a las cosas porque las tienen, lo único que no tiene solución es la muerte\”, añadió con una pasión contagiosa.

Y ahí no se quedó. Paró de hablar, aunque era capaz de hacer \”cinco horas con Mario\”, y antes de hacerlo se refirió a ese físico \”que nos delata y nos lastra\” con un ejemplo de lo más expresivo, que disparó el brillo de su sonrisa infinita antes de darle una vuelta completa a la silla desde la que presentaba su libro: \”A mí, que soy espectador de \’La Voz\’, me gusta decir que deberían hacer con nosotros como en ese programa, que se den la vuelta y sientan cómo somos por dentro, entonces se acabarían muchos de los prejuicios\”.

Lo dijo sin parar de reír y el aplauso no se hizo esperar. Cuando se apagó la voz de Pablo Pineda, la calle parecía otra. Quien había estado escuchándolo, ya no arrastraba los pies con esa inercia lánguida con la que castiga, a veces, el calor malagueño…

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