La presentación en Pontevedra de “Historia contemporánea de Galicia”, en un artículo de Rodrigo Cota

El pasado viernes, 7 de noviembre, se presentó en la Librería Cronopios de Pontevedra el libro \”Historia contemporánea de Galicia: finales del siglo XX- principios del siglo XXI\”.

Adrián Rodríguez, redactor jefe de Diario de Pontevedra y coautor del libro, Manuel Blanco, delegado de La Voz de Galicia en Pontevedra y Arousa, y el escritor Rodrigo Cota fueron los encargados de presentarlo y de dar pie a una interesante charla de actualidad con un público entregado.

Transcribimos cómo lo contaba el propio Rodrigo Cota dos días después en Galiciae.com:

La regeneración empezó en Cronopios


Galiciae

09/11/2014 – Rodrigo Cota.

Pilar Eyre nos dio el otro día la perfecta medida de esta España en la que vivimos. Tras presentarse su libro, la última finalista del premio Planeta dijo que está feliz. No lo está porque con esa novela haya conseguido transmitir no sé qué, ni porque ese premio suponga para ella un reconocimiento a su labor como narradora, ni nada de eso. Pilar Eyre es feliz, y así lo dijo, porque desde que es finalista del Planeta la cuelan en la peluquería.
El prestigio en España es eso: ir a peinarte y que la peluquera te diga: “¡Hola, Pilar!, pasa, chica, pasa”, mientras miras por encima del hombro a las otras señoras que llevan allí dos horas esperando su turno y que no han sido finalistas de Planeta. A eso hemos llegado: a ansiar que recompensen tus méritos pidiéndote que te saltes una cola y aceptarlo con naturalidad porque crees que realmente alguien merece pasar por delante de los que esperan. Hemos creado unos centenares de pequeños Nicolás que nos han traído hasta aquí saltándose colas.
El viernes vivimos un pequeño respiro en Pontevedra, en la librería Cronopios. Un breve momento mágico que permite pensar que algo puede empezar a cambiar. Se presentaba ‘Historia contemporánea de Galicia’ y uno de sus autores, Adrián Rodríguez, nos invitó a sentarnos con él a Manuel Blanco, delegado de La Voz y a un servidor. Entre el público José Rivas Fontán, Antón Louro, Jacobo Moreira, Tino Fernández y unos cuantos concejales. Todos echamos en falta a alguien del BNG que hubiera redondeado la velada. A Rivas le pedimos que nos diera su opinión sobre Podemos, y él, que nunca fue hombre de morderse la lengua y ahora menos, improvisó un discurso brillantísimo en el que hizo un perfecto análisis de la situación, abroncó a los grandes partidos y propuso cambios de hondura. El debate que se generó después fue una de las mejores cosas que han pasado en Pontevedra desde que Tristán de Montenegro se asomó a la muralla y el conde de Caminha le metió un balazo en el cuello.
Espoleados por el discurso de Rivas Fontán, Louro y Moreira hicieron algo que bien debió verse en España entera, aunque de haber tenido micrófonos y cámaras tal vez no se hubiesen atrevido. Desnudáronse ante el público para darse un baño de humildad, criticaron cada uno a su propio partido y al sistema entero. Louro afirmó que el PSOE necesita las “dos bofetadas” que le va a dar Podemos. Moreira hizo lo propio, reconociendo que el PP debe cambiar muchas cosas y dio la bienvenida a la formación de Pablo Iglesias como un revulsivo útil para todos. No se metieron en el debate del “tú más” ni dirigieron sus miradas al adversario tanto como a sí mismos. “Por una vez el público y los políticos preguntaban y opinaban y los periodistas respondíamos y replicábamos. Pablo Iglesias nos debe una caña”, escribió Adrián Rodríguez.
El efecto Podemos está consiguiendo al menos eso: que algunos políticos empiecen a verse a sí mismos como parte integrante de un público indignado y desorientado. Incluso Tino Fernández, que se juega estos días una candidatura a la alcaldía en primarias, se metió en el debate para lanzar un par de cargas de profundidad contra las organizaciones políticas, empezando por la suya. La regeneración democrática de los grandes partidos, tan necesaria en España, empezó este viernes en Cronopios.
Yo llegué a casa con mi señora. Regresé al último libro de Alberto Fortes, ‘Los viajes de Shackleton a la Antártida’, una biografía magistral del hombre que a bordo del Endurance se vio parado durante meses entre el hielo. Consiguió volver a casa con toda su tripulación a salvo tras sufrir todo tipo de penalidades. Eso es lo que debería pasar con España, que alguien la conduzca y la lidere, sea quien sea, un Shackleton que nos saque de aquí y nos devuelva vivos a un lugar más confortable. Y que lo cuente Alberto Fortes, por Dios, que es desde siempre uno de mis escritores favoritos y él lo sabe. Las cosas, reales o imaginarias, siempre son mejores cuando las cuenta Fortes. Usted se me va a una librería y se me compra ‘Los viajes de Shackleton a la Antártida’. Le juro que me lo agradecerá y luego me parará por la calle para cortejarme y querrá besarme y hacerme arrumacos. Siempre me pasa lo mismo cuando recomiendo a Fortes.
Mientras yo me leía la vida de Shackleton mi señora cogió el portátil y se puso a escribir una novela. Dice que si Pilar Eyre se cuela en la peluquería ella no va a ser menos, y que ya que me pongo a leer a Fortes, que no olvide que su hermana Susana también fue finalista del Planeta y seguramente la cuelan en la peluquería. Que la llame y se lo pregunte. Yo le dije que eso era antes, cuando para ser finalista del Planeta había que escribir bien, no como ahora; que Susana Fortes seguro que no se cuela en la peluquería y que de ninguna manera voy a molestarla para preguntarle eso. Dice mi señora que soy tonto perdido y que la deje en paz, que está inspirada.

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